Una Dola Tela Catola

Hoy es sábado y hace calor… Marcos y yo estamos viendo un programa de tele aburrido, pero…un momento… ¡la abuela no está! ¡y mamá se ha ido a comprar cosas para la cena!
Eso solo puede significar una cosa:
– Marcos, nos vamos al Desván.
– ¡Genial!
Lo único que no me gusta nada…pero nada de subir al Desván, son las viejas escaleras. Además está todo muy oscuro… ¡Ayyyyyy! Alguien me está tirando del pelo… qué susto me he llevado, nadie tiraba de mi pelo… ¡Se me ha enganchado la trenza en una astilla rota de la barandilla!
Marcos y yo seguimos subiendo poco a poco las escaleras y abrimos la puerta, que chirría como siempre. Y ahí está… ¡nuestro Baúl! Rápidamente corremos hacia él y lo abrimos…
¡A ver que descubrimos hoy! Cogemos fuerte nuestras manos y como siempre, cerramos los ojos, aunque a veces abro uno y veo que Marcos me mira de reojo. Todavía nos da un poco de miedo. Empezamos a oír sonidos un poco extraños y cuando abrimos los ojos… ¡ya estamos!
Llegamos a la Casa del Lago…el suelo cruje más que las escaleras que suben al Desván, andamos por la habitación y de repente lo veo…
– ¡Marcos! ¡¡¡Que miedo!!!¿Has visto eso de ahí?
– ¿El qué?
– Pues eso…es una serpiente, ¡mira qué larga es! ¿Puedes ir a verla tú? A mi me da mucho miedo…
Marcos se acerca despacio, con cuidado, la mira, acerca su mano…
– Pero Lúa, ¡Si esto es una cuerda!
– ¿Una cuerda? ¿A ver? Anda es una comba! Mi abuela me enseñó a jugar con ella. Mira, coges la comba con las 2 manos por cada uno de los extremos de la cuerda, la pones detrás de los pies y tiene que pasar por encima de tu cabeza. Cuando está llegando por delante de tus pies ¡saltas!, y así, sucesivamente. Además, podemos jugar con nuestros amigos. Si cada uno coge un extremo de la cuerda, nosotros saltamos en el centro. ¡A qué mola! ¿Quieres probar tú, Marcos?
La coge, y… ¡qué divertido! No quiere parar de saltar. Le pido que me la deje un ratito pero me dice que no, que lo está pasando genial. Me enfado y abro el Baúl para volver a casa, pero…el Baúl no funciona…
La noche se acerca, empieza a hacer frío y no podemos volver a casa. ¿Qué pasará?
– Marcos, creo que el Baúl se ha enfadado contigo porque no has querido compartir la comba conmigo y ahora no nos deja volver…
– Es verdad… ¿a ver qué hacemos ahora? ¡Tengo una idea! Si el Baúl nos ve jugando juntos, seguro que me perdona y nos deja volver a casa.
Y así fue… Marcos y yo estuvimos largo rato compartiendo la comba y cuando quisimos volver, abrimos el Baúl y ¡todo solucionado!.
Mientras bajábamos la escalera del Desván, oímos como siempre a la abuela…
– ¡Lúa, Marcos! ¿Dónde estáis? ¡La merienda se va a enfriar!
– ¡Ya vamos abuela!
¡Hasta mañana amigos, que paséis buena tarde!
Lúa&Marcos