Un viaje inesperado

Eran las 4 de la tarde de un día bochornoso del mes de Julio. Los mayores dormían y el cielo amenazaba tormenta.  Seguro que no nos dejarían salir por si llovía ni tampoco nos dejarían bañarnos en la piscina, así que decidimos hacer lo que hacía tanto tiempo estábamos maquinando. ¡Subir al desván!

La escalera era de madera, estaba muy vieja y crujía constantemente cuando subiamos cada escalón, teníamos miedo de que nos descubrieran, estaba muy oscuro, una tenue luz iluminaba la entrada; encima de la puerta había una gran telaraña ¡qué susto, nunca la habíamos visto! se nos disparó el corazón y estuvimos a punto de darnos la vuelta, pero reunimos las fuerzas suficientes para empujar la puerta, ¡cómo chirriaba, casi nos descubren!
Por fin estábamos dentro, de pronto un ruido infernal nos sobrecogió, un gato enorme salió disparado de su escondite y se lanzo al jardín por un ventanuco que había al fondo, rompiéndolo en mil pedazos.
Cuantas cosas había en el desván, muebles rotos, cuadros antiguos de toda la familia, un montón de vestidos largos de seda, zapatos de tacón…Lúa empezó a probárselo todo y bailaba y bailaba sin parar…
Sin esperarlo un relámpago iluminó la habitación y muy seguido un estremecedor trueno nos dejó paralizados.
Nos quedamos totalmente a oscuras, estábamos temblando cuando de pronto observamos que al fondo del desván entre un montón de trastos viejos salía una luz. Nos dimos la mano y poco a poco fuimos acercándonos hasta que vimos que la luz provenía de un gran baúl. Con miedo y emoción fuimos levantando la tapa y allí estaban todos los juguetes de la abuela de Lúa, de los que tanto le había hablado!
Lúa intentó coger uno y cuando su mano lo tocó ella desapareció…quise buscarla dentro del baúl y al caerme dentro, todo se hizo oscuro.
– Lúuuuuuua, la llamé con todas mis fuerzas y entonces escuché su voz.
– Marcos, qué ha pasado?estamos en la casa del lago de cuando mi abuela era pequeña, la vi en muchas fotos! has visto cuantas cosas hay aquí? y todos esos juguetes? Yo te enseñaré a jugar con ellos, verás que divertido…
De repente sonó la voz imperiosa de la mamá de Lúa llamándonos para merendar, dejamos todo en su sitio y volvimos a meternos en el baúl cogidos de la mano, al abrir los ojos nos dimos cuenta de que ya estabamos en casa, en aquel desván…
Nos sentíamos felices, con una ilusión que jamás habíamos sentido, éramos dueños de un tesoro y de un descubrimiento que jamás debíamos revelar…
Nos guardais el secreto?
Mañana os espero a la misma hora!