Una semana más, Lúa y Marcos nos traen al blog otra de esas expresiones típicas de nuestra lengua que todos utilizamos de manera habitual, con todo su sentido, pero sin saber exactamente cuál es su origen… Son lo que la Real Academia de la Lengua Española denomina modismos, o lo que es lo mismo, expresiones características de una lengua, formadas por un conjunto de palabras con una estructura fija y con un significado que no se puede deducir del significado de las palabras que lo forman.

El caso que hoy Lúa y Marcos sacan a colación es el de la locución ‘De perlas’, un giro lingüístico, cuanto menos curioso, que pone de manifiesto que algo es perfecto para una situación concreta, o bien, que algo ha colmado la mejor de nuestras expectativas. Así, existen dos tres formas básicas para el uso del dicho en cuestión: ‘De perlas’, ‘Venir de perlas’ y ‘Estar de perlas’. “El café que me tomé estaba de perlas”, o, “Este destornillador me viene de perlas para arreglar la bici”, son dos buenos ejemplos de su utilización.

El origen del modismo De perlas es toda una incógnita. Se cree que está relacionado con las gemas orgánicas producidas por las ostras, puesto que éstas, las perlas, siempre han sido consideradas como un bien muy preciado, valioso, y ciertamente escaso.