– ¡Jo, cuánto tarda Marcos hoy en llegar!
Lúa espera a Marcos como todos los días con muchas, muchas ganas de subir a su sitio favorito: el desván.
Despacio y sin hacer ruido empieza a subir las escaleras.
– La verdad, es que subir estas escaleras sola,…da un poco de miedo…
Lúa llega hasta la puerta y la abre con mucho cuidado para no hacer ruido. La puerta cruje y hace un ruido aterrador al abrirse…Pero Lúa entra y empieza a andar despacio hacia el Baúl, mirando hacia los 2 lados…
De repente, se escucha un portazo y al darse la vuelta, Lúa se da cuenta de que la puerta del desván se ha cerrado sola, y justo al lado de la puerta observa una sombra…empieza a temblar y con un hilo de voz pregunta:
– ¿Quién anda ahí?
– ¿Te diviertes sin mi, Lúa?
– ¡Marcos! ¡Qué susto me has dado! ¿Dónde estabas?
– Siento haber llegado tarde… ya veo que te ha costado esperarme, ¡eh!… Tenemos que hacer un trato, nunca vamos a subir solos, somos un equipo y tenemos que esperar siempre a estar los dos juntos, ¿vale?
– Vale Marcos, te prometo que no volverá a pasar…
Después de aquella promesa, Lúa y Marcos se dan la mano y se acercan cuidadosamente al Baúl. Sus corazones se aceleran y sus manos empiezan a sudar. Ellos, y sólo ellos saben lo que está apunto de pasar…y sienten un gran escalofrío, se miran, abren el Baúl, cierran los ojos y…
Qué rápido han llegado, ¡ya están en la Casa del Lago!
Ésta vez, empiezan a andar por la casa, en busca del dormitorio donde dormía su abuela cuando era pequeña. Cuando entran está todo oscuro, pero Marcos ha visto algo debajo de la cama y quiere cogerlo… Se agacha despacio, alarga la mano…
– Lúa, ¿qué es esta cosa?
– Déjame ver… ¡es una peonza Marcos! ¡mira qué chula!. Primero tenemos que coger la cuerda y enrollarla alrededor de la peonza. Así, mira. Después, tiramos de la cuerda como para desenrollarla y la peonza gira y gira… ¿ves? Ahora tú, Marcos.
Marcos y Lúa hacen girar la peonza una y otra vez. Se están divirtiendo mucho, y ellos también, se ponen de pie a girar. Se marean tanto, tanto que ¡los dos acaban cayéndose al suelo muertos de risa!
– Mejor dejamos que gire solo la peonza, ¿verdad Lúa?
– Sí, mejor… jajaja. Además Marcos, ya es hora de irse…
Lúa y Marcos se cogen de la mano con fuerza y cierran los ojos, mientras abren el Baúl que hay en la Casa del Lago…
Llegan como siempre para tomarse la merienda…un poco fría, eso si…
Bueno amigos, guardadnos el secreto y pronto volvemos con nuevas aventuras…
Lúa&Marcos