Lúa y Marcos están entusiasmados con el nuevo giro lingüístico que han escuchado de boca de una vecina que discutía con una amiga en la panadería del barrio. Mientras una de ellas parecía estar entusiasmada con el último vestido que la reina del pop, Madona, había adquirido en una subasta de piezas de alta costura, la otra, que parecía estar en desacuerdo, profería la siguiente expresión: “Ni chicha, ni limoná”… Lúa y Marcos ya tenían un nuevo objetivo para su hobby favorito, que no es otro que el de descubrir el origen y el significado de expresiones divertidas y populares de nuestra lengua.

El dicho Ni chicha, ni limonada se utiliza cuando queremos expresar que algo no es una cosa ni tampoco otra, o cuando algo ni nos ha gustado, ni disgustado. Es muy fácil de apreciar el significado de Ni chicha ni limoná en el ejemplo que pudieron obervar Lúa y Marcos, donde a una de sus vecinas del barrio, el nuevo vestido de Madona, ni le resultaba bonito, ni le resultaba feo… “Ni chica ni limoná”.

Pero más allá del uso y su significado de Ni chicha ni limonada… ¿Cuál es el origen de esta curiosa expresión? Pues bien, la Chicha era una bebida alcohólica no destilada muy popular en algunos países de latinoamérica, y su sabor entraba en claro contraste con el de la famosa limonada (originaria del Antiguo Egipto). Dicen los entendidos en la materia que el dicho se comenzó a usar con el fin de comparar ambas bebidas con una tercera (“no es ni potente con la chicha, ni suave como la limonada”).

Como suele ocurrir con los dichos populares, el uso de la expresión “Ni chicha, ni limoná” acabó generalizándose hasta el punto de aplicarse a cualquier tipo de objeto o situación a comparar. Así que ya sabéis, si una cosas no os gusta del todo… Simplemente gritad a todo pulmón: ¡Ni chica, ni limoná!