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Hoy Lúa y Marcos os quieren presentar una de esas frases hechas que, como muchas otras otras, deben su origen a una tarea concreta asociada a una determinado oficio o gremio. En concreto, la expresión de la semana es ‘No Dar Palo al Agua’, uno de los giros lingüísticos más utilizados en nuestro país y que, aún a día de hoy, sigue en plena vigencia.

El significado de No Dar Palo al Agua no parece evidente. Básicamente se trata de un dicho popular que se aplica para referirse a alguien que carece de oficio ni beneficio, o que muestra poco ánimo a la hora de realizar una actividad que conlleve esfuerzo o constituya una obligación, como por ejemplo trabajar. En poca palabras, No Dar Palo al Agua se utiliza para indicar que una persona es vaga.

¿Pero cuál es el origen del dicho No Dar Palo al Agua? Como comentábamos al principio, el origen de esta frase está relacionado con una profesión, con un gremio específico, en este caso, el de marino o marinero. Antiguamente, cuando los botes propulsados a motor eran todavía cosa de ciencia-ficción, los marineros conseguían desplazar las embarcaciones, bien mediante el viento en las velas, bien mediante el uso de remos. En este último caso, cuando alguno de los remeros no se esforzaba como el resto a la hora de empujar con el remo/palo la embarcación, se decía coloquialmente que éste No Daba Palo al Agua.

Por tanto, es lógico que la expresión No Dar Palo al Agua, de uso exclusivamente marinero en su origen, acabase popularizándose para definir a aquél que, básicamente, era un vago redomado. Interesante, ¿verdad?