Lúa y Marcos no cejan en su empeño por localizar y rescatar expresiones populares de corte humorístico y origen desconcertante. Esta semana, el dúo de simpáticos amigos se ha topado con uno de esos dichos que, al pronunciarse, esbozan la sonrisa en el rostro de quien lo escucha, salvo en el de aquél al que va dirigido. Nos referimos, como habréis podido observar en el titular del presente post a “Tirarse el pisto”.

A estas alturas, pocos son los que desconocen el significado que esconcen los términos del giro lingüístico Tirarse el Pisto, pero para aquel al que se le escape, decirle que se trata de una frase hecha que indica que alguien presume, alardea o se vanagloria de sus propios logros o méritos, aunque éstos no siempre sean ciertos.

¿Pero cuál es el origen de esta curiosa expresión que su sentido literal tanto difiere de su significado real? Antiguamente el pisto, el popular plato de cocina española, era bien distinto del que conocemos a día de hoy. Los condimentos de la receta original del pisto diferían muchísimo de las verduras, el tomate y el pimiento que componen el actual. En la fórmula inicial distintas carnes constituían la esencia del plato y su preparación además de complicada, era costosa, solo para los bolsillos más pudientes.

Tal era el esfuerzo y el costo del pisto original, que “tirarse el pisto” empezó a vincularse con el asignarse un mérito y, por tanto, otorgarse una “recompensa” por ella. Así que ya sabéis, si alguien se está tirando el pisto, con decírselo, bastará para sacarle los colores.