Hoy es un día especial, Marcos lleva toda la semana sin ir al cole porque ha estado malito y tampoco ha podido ir a casa de Lúa ninguna tarde.
Lúa le hizo la promesa de no subir sola al Desván y la ha cumplido, pero tiene miedo de que el Baúl se haya sentido solo y ya no quiera jugar con ellos…
– ¡Hola Lúa! ¡Cuanto tiempo sin vernos!
– ¡Ay, Marcos! Qué ganas tenía de verte y de subir al Desván… A ver si la abuela se pone a cocinar pronto y subimos.
Lúa y Marcos están en el salón esperando al momento adecuado para subir al Desván.
Nadie puede pillarlos, claro… Cuando ven que pueden, se deslizan sin hacer ruido hacia las escaleras y suben despacito. De repente, oyen unos pasos y ven en el suelo que se refleja una sombra. Se quedan paralizados y empiezan a temblar…

– ¡Lúa, Marcos! ¿Se puede saber que estáis haciendo ahí?

Era la mamá de Lúa… Marcos mira a Lúa con una mirada triste y le dice muy bajito…

– Creo que nos han pillado… se acabaron nuestras aventuras…

Lúa se queda pensando porque sabe que no debe mentir, pero no quiere perder a su querido Baúl…Con la mirada caída y una voz suave comienza a decir…

– Mamá, íbamos a utilizar nuestro baúl mágico para jugar con nuestros juguetes preferidos, y…

– ¡Que dices de baúl mágico! ¡No digas tonterías Lúa y enséñale a Marcos los muñecos nuevos que te compramos el otro día!.
Yo venía a deciros que me ha llamado papá, que se le ha estropeado el coche y tengo que ir a buscarle, tardaré un par de horas. ¡¡¡Portaros bien chicos!!!
Marcos y Lúa van hacia el salón y cuando escuchan que la puerta de casa se cierra, significa que la mamá de Lúa ya se ha ido…

– ¡Marcos, mi madre no nos ha creído! ¡Pero nosotros le hemos dicho la verdad! Así que dame la mano y corre hacia las escaleras, tenemos menos de dos horas para ir a nuestro lugar preferido.

Abren la puerta y al fondo del todo, como siempre, los espera su querido Baúl. Pero de repente…
– ¡GUAU! ¡GUAU, GUAU, GUAU!
Es Kika, la perrita de la abuela, que lo ha oído todo y ha subido al Desván con ellos.
– ¡Shhh! Kika, no ladres, que nos descubren…
Lúa y Marcos abren nerviosos la tapa del Baúl. Tienen miedo de que la abuela se dé cuenta y…
Llegan a la Casa del Lago, pero… hay una sorpresa… ¡Kika ha llegado con ellos!
– GUAU, GUAU.
– Vamos a salir al jardín, Lúa. Así, Kika puede correr un poco, pero cuando salen, Kika no corre… Se pone a olisquear las hierbas altas de la Casa del Lago, alerta… Y, de pronto, empieza a ladrar, a ladrar mucho. ¡Parece que ha encontrado algo! ¿Qué será?
– ¡Es una tortuga! Pobrecita… parece que quería llegar al lago y se ha equivocado de camino. Vamos a llevarla al lago, Lúa.
Dejan a la tortuga en el agua y al darse la vuelta se encuentran con algo.
– Mira, Marcos. Es una cometa. ¡Y me encanta!, es de color rojo. Si la tiramos, como hace viento, se quedará volando en el cielo. Ya verás.
Lúa y Marcos lanzan la cometa con mucha fuerza. ¡Aaaarrriba! Y vuelan la preciosa cometa roja, corriendo por el jardín con Kika tras ellos. ¡Vuela muy alto! Qué bien se lo pasan.
– Uy, Marcos. Empiezo a tener hambre. ¿Volvemos a casa a merendar?
– ¡Vale!
En casa, les espera una riquísima tarta de chocolate de la abuela. Así que corren con Kika hacia el Baúl…
-¡Abuela, qué bien huele! ¡¡¡Qué rica merienda has preparado para nosotros, cómo siempre!!!
Buenos amigos, hoy nos hemos llevado un gran susto pero ha sólo ha sido un susto, así que esperad muy atentos que pronto volveremos a nuestro querido Desván.
Lua&Marcos